Terruño
Las viñas se encuentran en Sarral, en las parcelas de Prat de Meda y Caraç,
en plena Conca de Barberà.
Un territorio que imprime identidad a cada vino.
Suelos calcáreos, pobres y exigentes.
Clima mediterráneo con noches frescas.
Vientos que limpian, secan y equilibran.
Altitud suficiente para conservar acidez y frescura.
Tierra de secano.
Sin riego artificial.
Sin empujar a la viña más de lo que puede dar.
Un territorio que no regala nada.
Pero devuelve todo.
Bajo estas viñas no hay solo tierra.
Hay tiempo.
Hace millones de años,
Sarral fue mar.
Después lago.
Después sedimento.
Lo que hoy pisamos es una roca madre
formada por antiguos fondos marinos:
margas, calizas, yesos.
Capas y capas de historia.
Un suelo pobre en materia orgánica,
pero rico en minerales.
Un suelo que obliga a la raíz a bajar,
a perforar,
a buscar.
Y en ese esfuerzo,
el vino encuentra su verdad.
Una salinidad sutil.
Una tensión mineral.
No es marketing.
Es geología.
Es el sabor del tiempo.
La viña se trabaja con respeto, observación
y mínima intervención.
Cada decisión responde a una sola obsesión:
no estropear lo que la tierra ya hace bien.
Aquí no se fuerza la naturaleza.
Se la acompaña con criterio.
Y con paciencia.
Porque el carácter no se fabrica.
Se cultiva.